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Las FAES dejan a una niña de dos años sin padre y a una esposa sin rumbo

Naudys Antonio Mota, de 48 años de edad, fue asesinado de un disparo en el pecho por funcionarios de las FAES, el 24 de agosto, en el sector Las Clavellinas de Barquisimeto. La viuda ni siquiera tiene recursos para enterrarlo

Reporte Proiuris

Karina Peraza Rodríguez

“Él era mi todo, me quitaron mi mitad. Ahora no sé qué voy hacer”, decía aquella mujer a las puertas de la morgue del Hospital Central Antonio María Pineda de Barquisimeto. A su lado, una niña de 2 años de edad se entretenía con una muñeca rota.

La niña observaba a la madre y le preguntó por qué lloraba. Ella le respondíó que habían matado a su papá. Parecía que la niña no comprendía la tragedia y seguía jugando.

La mujer que había ido a reconocer el cuerpo de Naudys Antonio Mota, de 48 años de edad, se enteró de la muerte de su esposo un día después.

Según la versión policial el hombre se había enfrentado a la comisión de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) a las 9:30 am del 24 de agosto de 2020,  en el sector Las Clavellinas de Barquisimeto, estado Lara.

Además, el parte oficial indica que Naudys Antonio era integrante de una banda criminal denominada “Los Jibatos” y que tenía siete antecedentes penales, siendo el último del año 2015 por robo genérico.

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El fallecido recibió un impacto de bala en el pecho. Los policías que lo mataron aseguran que le prestaron los primeros auxilios y que lo trasladaron al hospital, a donde llegó sin vida.

Sin hogar

Naudys Antonio tenía más de dos años trabajando en el mercado Terepaima de Barquisimeto. Vendía frutas y hortalizas. Vivía con su pareja y su hija de 2 años de edad, pero no tenían vivienda.

Con lo poco que él ganaba compraban comida para los tres y  pagaban habitaciones para pasar la noche en hoteles económicos de la zona. Iban y venían con morrales, donde cargaban sus  únicas pertenencias.

El lunes 24 de agosto, cuando comenzaba una semana de flexibilización de la cuarentena por la COVID-19, el mercado Terepaima abrió sus puertas y Naudys Antonio se fue a trabajar.

“Flaco, vamos, acompáñanos”, habrían sido las palabras de los funcionarios de las FAES que lo abordaron en el mercado. Naudys Antonio no se opuso; se  se dio la vuelta, lo esposaron y lo montaron en una moto. Estos uniformados habían llegado al lugar con otros motorizados y los que iban en un vehículo particular. En total eran ocho.

Desde ese momento sus compañeros de trabajo en el mercado no supieron más nada de Naudys Antonio. “Algunos pensaron lo peor, porque saben que cuando este cuerpo policial se lleva a alguien no aparece con vida”, comentó la viuda.

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Ella se fue a pie hasta el puesto policial del Terminal de Pasajeros en busca de información sobre el paradero de su compañero. Allí pasó la noche, junto a su pequeña hija. A la mañana siguiente regresó al mercado, donde circulaba la noticia que muchos habían oído por radio: las FAES mató a Naudys Antonio. Asegura que su pareja no tenía armas y dice desconocer porque las FAES  fueron a buscarlo.

A las puertas de la morgue, aquella mujer no sabía qué hacer, porque ni siquiera tenía dinero para enterrar a Naudys Antonio. A su lado, la niña de dos años de edad seguía jugando con la muñeca rota.

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