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Las FAES intentaron simular enfrentamiento al asesinar a un agricultor

Simular enfrentamiento

A Carlos Suárez las FAES lo obligaron a vestirse y lo sacaron de su vivienda en el estado Lara. Los funcionarios le pusieron un chaleco e intentaron simular un enfrentamiento

Reporte Proiuris

Karina Peraza

Carlos Alberto Suárez Parra, de 36 años de edad, se sumó a la lista de víctimas de presuntas ejecuciones extrajudiciales a manos de la Brigada Territorial de Inteligencia (BTI) de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES).

El jueves 13 de agosto en horas de la tarde fue asesinado en el sector Pueblo Nuevo de El Tocuyo municipio Morán, en el estado Lara. La intención por parte de ls FAES de simular un enfrentamiento pone en evidencia uno de los 16 patrones que desde Proiuris se vienen denunciando.

Testigos del hecho, quienes pidieron no revelar sus identidades, manifestaron que Carlos Alberto fue sorprendido en su vivienda por al menos siete hombres encapuchados, vestidos de negro y con pistola en mano.

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“Le dieron una patada a la puerta y nos apuntaban e insultaban”. Es parte del testimonio de uno de los testigos, quien agregó que en la vivienda se encontraban cinco menores de edad y seis adultos.

“Ellos eran muy agresivos y mandaron a vestir a Carlos; lo mandaron a poner una ropa negra, y además, encima le colocaron un chaleco antibalas de las FAES. Se lo llevaron vivo… lo montaron en un carro gris particular, ni siquiera era una patrulla” relataron.

Dos horas después la familia fue contactada por residentes de El Tocuyo que conocían al joven. Le dijeron que fueran hasta el Hospital Egidio Montesinos, allí estaba el cuerpo sin vida de Carlos Alberto. El hombre había sido asesinado de un disparo en el pecho. os funcionarios de las FAES aseguraron que se trató de un enfrentamiento.

Suárez Parra dejó huérfanos a cuatro niños. Se ganaba la vida cultivando y sembrando. Antes de la pandemia se había ido a Colombia en busca de mejores ingresos económicos para el sustento de su familia.

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Cuando iniciaron los contagios por COVID-19 decidió regresar a  su tierra, y tras pasar casi 30 días aislado en refugios finalmente llegó a El Tocuyo para reencontrarse con su familia. Carlos Alberto retomó entonces su antiguo oficio: la siembra de papá, café, cilantro y caraota, y la cría de de chivos.

Durante cinco años estuvo detenido en el Centro Penitenciario David Viloria, mejor conocido como Uribana; posteriormente le concedieron libertad plena.

Su familia enfatiza que aunque tenía antecedentes penales, era un joven trabajador y que se había regenerado. Aseguran que no poseía armas, por lo que no se trató de un enfrentamiento.

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