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CIDH: la pandemia se debe afrontar con enfoque de género

Desde la CIDH pidieron garantizar los derechos de la mujeres

El enfoque de género es imprescindible para garantizar los derechos de las mujeres en el contexto de la pandemia por la COVID-19, según destacaron expertos convocados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Reporte Proiuris

Jackelin Díaz

«Es necesario incorporar la interseccionalidad y el enfoque de género en los planes y las políticas de respuesta a la pandemia». Ese fue el requerimiento exigido por la especialista brasileña en salud pública, María Inés da Silva, para garantizar los derechos de la mujeres.

Este miércoles 19 de agosto de 2020, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) realizó un webinar para debatir sobre las desigualdades existentes en los derechos de las mujeres.

Un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) señala que los brotes de enfermedad afectan a hombres y mujeres de manera diferente. Y es que las pandemias empeoran las desigualdades a las que ya se enfrentan mujeres, adolescentes y niñas.

Las mujeres representan globalmente 70% del personal en el sector social y sanitario, por lo cual ameritan protección especial a partir del diseño y ejecución de políticas públicas con enfoque de género.

Las panelistas hicieron énfasis en cómo su entorno de trabajo pueden ser víctimas de diversas formas de violencia por razones de género. Durante una crisis, las mujeres y niñas pueden encontrarse en mayor riesgo de sufrir violencia de pareja, señalaron a modo de ejemplo.

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En el webinar, en el que participaron más de 300 personas en todo el mundo, también se estableció que la salud y los derechos sexuales y reproductivos requieren especial atención durante las pandemias, y eso se logra con enfoque de género.

Una pandemia no suspende obligaciones

«Una pandemia no suspende las obligaciones de los Estados por garantizar estos derechos de las mujeres. Al contrario, se exige que se adopten medidas más estrictas. Esto para reducir al mínimo los efectos que la crisis sanitaria puede tener sobre mujeres, adolescentes y niñas como también las personas transexuales o no binarias».

Tales fueron las palabras de la Relatora Especial de la CIDH, Soledad García Muñoz, en su participación en el webinar.

El confinamiento aviva la tensión y el estrés generados por preocupaciones relacionadas con la seguridad, la salud y el dinero., explicó la experta.

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Asimismo, prosiguió García Muñoz, refuerza el aislamiento de las mujeres que tienen compañeros violentos, separándolas de las personas y los recursos que mejor pueden ayudarlas. Es la situación perfecta para ejercer un comportamiento controlador y violento en el hogar.

De forma paralela, los refugios para la violencia doméstica alcanzan también su máxima capacidad. De esta forma, aumenta el déficit de servicio al readaptar dichos centros a fin de ofrecer una respuesta adicional a la COVID-19.

Incluso antes de que existiera el COVID-19, la violencia doméstica ya era una de las violaciones de los derechos humanos más flagrantes. En los últimos 12 meses, 243 millones de mujeres y niñas (de edades entre 15 y 49 años) de todo el mundo han sufrido violencia sexual o física por parte de un compañero sentimental.

Y, con el avance de la pandemia del COVID-19, es probable que esta cifra crezca con múltiples efectos en el bienestar de las mujeres. Como también su salud mental, sexual y reproductiva. Si no se aborda debidamente, la pandemia se añadirá al impacto económico y social de la COVID-19.

Al respecto, la CIDH llamó a los Estados de la región a fortalecer los servicios de respuesta con enfoque de género. Ello, mediante el desarrollo de mecanismos alternativos de denuncia, la ampliación de la oferta de refugios para víctimas de violencia doméstica y el fortalecimiento de la capacidad de agentes de seguridad y actores de justicia para ofrecer respuestas oportunas en el contexto de la pandemia.

Impacto laboral

Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres están mayoritariamente empleadas en un mercado laboral segregado, de peor calidad y más precario. Ello disminuye sus recursos económicos para afrontar la crisis. La precariedad laboral se incrementa drásticamente en contextos de crisis.

Otras medidas como el cierre de escuelas y centros educativos, derivadas de las medidas de confinamiento y distanciamiento físico, tienen un impacto diferenciado en niñas, adolescentes y mujeres. A las labores del cuidado de los miembros de la familia y mantenimiento del hogar se suma el teletrabajo.

La pérdida de ingresos contribuye al incremento de los niveles de desigualdad y pobreza que afectan particularmente a las mujeres cabezas de familia.

La CIDH destacó la necesidad de un enfoque de gpnero específico hacia las 126 millones de mujeres trabajadoras de la economía informal. Así como también las trabajadoras domésticas, trabajadoras rurales y trabajadoras sexuales, y otros grupos desproporcionadamente afectados como las mujeres migrantes, las mujeres en situación de calle y las mujeres trans. 

¿Qué se está haciendo por la igualdad de género?

En el conversatorio organizado por la CIDH también se mencionaron las iniciativas emprenidas en países de América Latina para que las necesidades de las mujeres sean incluidas en las políticas públicas.

La vulnerabilidad y desigualdad de las mujeres se incrementa tanto por las características propias de las pandemias como por algunas de las drásticas medidas que conlleva su control.

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Para tratar de paliar estas carencias, se han puesto en marcha algunas iniciativas. Una de ellas es el newsletter de la Sociedad Alemana para el Género y la Salud. Esta organización ha recopilado bases de datos con el fin de analizar los aspectos biológicos de la pandemia con enfoque de género y proporcionar una visión general y comprensión de la situación de las mujeres en el contexto de la COVID-19.

En Argentina, a través de la iniciativa Spotlight, apoyada por la Unión Europea y la ONU, se ayuda a las autoridades locales y nacionales para asegurar un servicio continuo a las víctimas de violencia doméstica.

En el ámbito internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS), ONU-Mujeres y otras instituciones de salud global como Women in Global Health han publicado guías e informes para orientar la adopción de medidas sociosanitarias y económicas con una perspectiva feminista.

Las participantes concluyeron que es necesario diseñar estrategias de lucha conjunta y políticas públicas que garanticen la protección de los derechos de las niñas, adolescentes y mujeres, incluyendo a los colectivos en situación de mayor vulnerabilidad.

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