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59 privados de libertad han contraído COVID-19, reporta Una Ventana a la Libertad

Más de 59 privados de libertad han dado positivo por COVID-19

Los privados de libertad en Venezuela afrontan la pandemia sin ningún tipo de protección. El hacinamiento en las prisiones impide el distanciamiento físico y las medidas básicas de higiene no se pueden aplicar, por ejemplo porque escasea el agua potable

Reporte Proiuris

Jackelin Díaz

«Estamos muy preocupados porque es posible que existan muchos más contagios en los centros penitenciarios de los que se anuncian oficialmente».

Así lo advirtió Carlos Nieto Palma, director de la ONG Una Ventana a la Libertad (UVL), sobre los 59 privados de libertad en Venezuela que han contraído COVID-19. El registro corresponde a la suma de reportes parciales divulgados por autoridades regionales y municipales.

El primer caso registrado en un centro de detención Preventiva se detectó a finales de julio. El denominado “protector de Nueva Esparta”, Dante Rivas, informó de un primer contagio, y al día siguiente, anunció 35 reclusos con COVID-19 en el municipio Mariño, en Porlamar.

Nieto Palma detalló que los contagios se detectaron en el Centro de Detención Preventiva de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) ubicado en el sector Sabanamar.

En total, los casos de COVID-19 en centros de detención preventiva se reparten de la siguiente manera: (2) Lara, (5) Miranda, (42) Nueva Esparta, (9) Táchira, (1) Sucre.

«En la mayoría de estos sitios, en Miranda, Táchira y Nueva Esparta también hemos recibido reportes de funcionarios que se han contagiado de coronavirus», explicó Nieto Palma.

El foco de contagio más grande hasta el momento se encuentra en Nueva Esparta. De hecho, el reporte más reciente fue el 11 de agosto.

Dante Rivas informó que dos presos más habían resultado positivos para COVID-19 en el centro de detención preventiva del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (Conas). en Pampatar.

Aislamientos improvisados

El director de UVL afirmó que los privados de libertad que han dado positivo a las pruebas por la COVID-19 son aislados en otras celdas o en oficinas improvisadas dentro del mismo centro de reclusión. Denunció que pocos disponen de tapabocas, por lo cual existe el riesgo de propagación del virus.

Cuatro presos de la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), en Los Teques, en Miranda, se encuentran apartados de la población general en una oficina donde duermen.

En Nueva Esparta, en la sede de la PNB, las autoridades desocuparon un calabozo para recluir a los 36 contagiados por COVID-19.

«El distanciamiento que existe es una pared dentro de las cárceles venezolanas», agregó Nieto Palma.

Lea también: CIDH rechaza discriminación contra personas con COVID-19 en Venezuela

Nieto Palma señaló que han recibido denuncias de cuadros febriles no solo en centros de detención Preventiva sino también de cárceles en el país.

«La mayoría de los presos están sin ningún tipo de protección. No tienen acceso a agua y el hacinamiento impide el distanciamiento físico. Es muy grave por el hacinamiento tan grande que hay en estos centros», reiteró.

La otra pandemia

El hacinamiento obliga a los reclusos a turnarse para dormir, incluso para caminar. Pero existe un problema que, junto con el hacinamiento, está mermando la salud de los detenidos: la desnutrición y tuberculosis. 

La ONG ha recibido denuncias de presos con cuadros de fiebre, tuberculosis y problemas pulmonares. Esto mucho antes de que iniciara la pandemia y en ningún momento recibieron atención médica.

En el centro de detención de la Policía Nacional Bolivariana, en Porlamar, hay 60 reos, de los cuales 35 privados tienen COVID-19.

En Venezuela hay cerca de 65.000 personas recluidas en centros de detención preventiva, lugares donde solo deberían estar por 48 horas. Sin embargo, los privados de libertad pueden pasar hasta tres años detenidos en estos lugares. 

Nieto Palma aseguró que desde marzo se registra un aumento de decesos de presos por tuberculosis y desnutrición en los centros de detención preventiva.

“No se han practicado pruebas de coronavirus a pesar de que las muertes por tuberculosis y desnutrición están aumentando de manera exponecial”, advirtió.

Morir en la espera

Durante 2020 han muerto 104 reclusos, de los cuales 66 fallecieron por desnutrición y tuberculosis. 

Cuando un reo se complica por alguna patología y necesita ser trasladado a un centro de salud no hay garantías de atención efectiva.

«Un privado de libertad puede ser llevado estando en las últimas condiciones de vida», afirmó Nieto Palma.

Con 26.000 casos confirmados de COVID-19 en Venezuela, aún ninguna autoridad ha presentado un balance sobre las condiciones de salud de los privados de libertad.

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