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La educación en Venezuela depende de un teléfono prestado

Educación en Venezuela

La educación en Venezuela en la modalidad a distancia que se ha ensayado durante la cuarentena por la COVID-19 dejó al descubierto las brechas digitales que afectan a la niñez y la adolescencia, indica un informe de Cecodap y el Ininco

Reporte Proiuris

Jackelin Díaz

“Somos una sociedad en retroceso. Los niños, niñas y jóvenes, que son el futuro del país, confrontan una realidad incierta. Somos una sociedad en la que la gente ha tenido que volver al boca a boca y a darle prioridad a la información sobre cuándo habrá agua. Es la realidad inmediata que ocupa los canales de información y las prioridades en los hogares venezolanos”.

Así lo sostiene un estudio publicado este martes 21 de julio por Cecodap en alianza con el Instituto de Investigaciones de la Comunicación (Ininco) de la Universidad Central de Venezuela sobre las experiencias comunicacionales y la educación en Venezuela.

El estudio revela que la pandemia de la COVID-19 puso de relieve una desigualdad mucho mayor en términos de oportunidades. Quedaron al descubierto las brechas digitalesque afectan a la niñez y la juventud venezolana.

Una de las principales herramientas con las interactúan los niños, niñas y adolescentes entrevistados es el teléfono móvil inteligente.

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Sin embargo, el estudio permitió verificar que algunos estudiantes no tienen acceso a teléfonos celulares propios, sino que utilizan los teléfonos de madres, padres, representantes o de algún familiar cercano.

En el caso de las familias rurales, resultó extraordinario conseguir algún miembro que posea un teléfono inteligente medianamente actualizado y en buen funcionamiento.

La mayoría posee un teléfono móvil con funciones básicas (llamadas y SMS); incluso, en estos casos son equipos obsoletos o semi dañados (batería, teclado, pantalla).

Tanto los profesores como los alumnos deben recurrir a teléfonos prestados de familiares y vecinos para resolver a diario el tema de las tareas escolares.

Noticias que angustian no interesan

Los adolescentes entre 13-18 años que tienen conectividad dijeron no estar interesados en las noticias que además les generan angustia e impotencia.

Otros dicen enterarse de la actualidad noticiosa exclusivamente a través de lo que se comentan sus familiares e influenciadores como Javier Romero, Marko y otros.

Los estudiantes adolescentes en el rango de las mencionadas edades afirmaron que pueden permanecer conectados a la web hasta 12 horas diarias entre deberes y diversión.

La red social más utilizada en los hogares venezolanos, entre los estudiantes de las escuelas públicas y privadas, es Youtube. Además les brinda la posibilidad de interactuar con el inglés, lo cual podría considerarse como una ventaja de la plataforma de videos.

Como juguetes viejos

Las computadoras están presentes en todas las casas, sostiene el estudio; sin embargo, aquellos equipos actualizados, con conexión a internet, solo se reportaron en hogares donde hay estudiantes mayores de 12 años de colegios privados de alto perfil.

“En muchos hogares las computadoras cumplen funciones de juguete viejo. Son utilizadas para el entretenimiento con juegos que ya tienen instalados”, agrega el escrito.

Hay casos en los que las computadoras están, pero no funcionan del todo, o han sido adaptadas haciendo gala del ingenio y de los recursos disponibles.

La respuesta más frecuente dentro de los hogares de sectores populares fue: “hay, pero está dañada.”

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«En los hogares de perfil medio, nos encontramos con que tienen un solo equipo para internet. En la cuarentena este debe ser compartido entre tareas de hijos y trabajos de los padres», puntualizó la comunicóloga Mariana Bacalao durante la presentación del informe.

De modo que la educación en Venezuela dependa básicamente de los teléfonos con conexión que posean o puedan conseguir las niñas, niños y adolescentes.

En muchos casos de familias rurales, la única opción disponible para acceder a la educación en Venezuela a distancia es la televisión.

En este punto, ninguno de los entrevistados hizo referencia al servicio de Televisión Digital Terrestre (TDT/TDA), a propósito de la dotación de equipos realizada por dependencias estadales. Tampoco mencionan el contacto con contenidos que circulan a través de medios comunitarios.

Escasa conectividad

La conexión a internet migró hacia los datos móviles con dispositivos tipo BAM. Los docentes entrevistados dijeron que al menos 1⁄3 de los docentes que trabajan en colegios privados no poseen siquiera el teléfono; tampoco una computadora que les permita conectarse a través de alguna de las aplicaciones como Zoom o Google Meet.

Aunque el problema se resolvería simplemente con dotarlos de teléfonos y computadoras, hace falta disponer de una buena conexión a internet.

El informe también expone que muchos de los profesores viven en zonas más alejadas en las cuales la conexión a Internet a través de ABA CANTV, único plan que resulta económico, no existe o dejó de funcionar hace varios años.

“Es así como inclusive en los colegios privados con el perfil económico más elevado, la transición hacia la educación a distancia ha sido no solo sobrevenida, sino accidentada», destaca el informe.

No basta con que los alumnos y sus familias tengan resuelto el tema de los equipos y la conectividad. Si el cuerpo docente va rezagado, el proceso lógicamente se hará más lento y complejo”, agregan los investigadores.

Los niños, niñas y jóvenes que no logran conectividad a internet, durante la cuarentena han incrementado el tiempo que dedican a jugar en computadores y tabletas sin conexión.

La fase de campo de esta investigación se realizó en medio de la salida de DirecTV de Venezuela, ocurrida el 19 de mayo de 2020.

Huir del país, pero no para estudiar

Todas las personas entrevistadas para este análisis refirieron tener familiares directos viviendo fuera de Venezuela. Dentro de los núcleos de colegios privados, se evidenciaron familias enteras que se fueron juntas a un mismo destino, de manera organizada.

También se evidenció en algunos hogares venezolanos la ausencia de los hijos (especialmente entre los 18 y los 40 años) de manera total o parcial.

En los núcleos familiares con realidades económicas de mayor precariedad, se evidenciaron migraciones menos organizadas. La mayoría sale buscando oportunidades laborales y con el objetivo de ayudar a sus familias con sus ingresos.

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Se trata de hermanos, sobrinos y nietos que al graduarse de bachilleres o de la universidad han decidido migrar hacia destinos en Latinoamérica. Los encuestados aseguraron que deciden irse del país para trabajar, y si pueden, en algún momento estudiar.

Otro punto que resaltó el informe fue la sensación colectiva de cansancio por haber vivido situaciones limitantes por la cuarentena.

Los niños, niñas y adolescentes manifestaron quejas e insatisfacciones por las limitaciones de la educación a distancia.

Al no existir la preparación adecuada ni el equipamiento, la experiencia es frustrante, tanto para las familias de los estudiantes, como para los docentes que no poseen ABA Cantv y, por supuesto, para los alumnos.

Cumplir con los nuevos requerimientos para cubrir los programas de estudio ha significado para algunos un esfuerzo agotador y en muchos casos un desembolso económico imprevisto.

Recomendaciones

Los investigadores instaron a las autoridades educativas a facilitar el acceso de niños, niñas y adolescentes a los canales de comunicación.

“El MPPE (Ministerio de Educación) debería realizar una evaluación de la situación por municipio, o por circuitos escolares, realizar un establecimiento de necesidades mínimas; además, una identificación de recursos disponibles”, indica el documento.

Se pide a las autoridades reconocer que no es posible la educación on-line en Venezuela para la mayoría de los hogares. Por ello, proponen adecuar las expectativas y las estrategias en base a esa realidad del país.

Asimismo, exigieron la creación de programas de atención para apoyar a los padres y a los niños y niñas que están dentro de casa. Eso con la finalidad de resguardar la salud mental y el bienestar psico-emocional de la familia.

Por último, sugirieron recurrir a los organismos internacionales para solicitar programas de apoyo y capacitación para docentes que deben adecuarse a las circunstancias de una crisis sanitaria provocada por la pandemia de la COVID-19.

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