Nacionales, Reportes

Tres ejecuciones extrajudiciales dejan dos niños huérfanos en Barquisimeto

Ejecuciones extrajudiciales en Barquisimeto

Con tres ejecuciones extrajudiciales en Barquisimeto, estado Lara, concluyó un procedimiento efectuado por funcionarios de las FAES y la BRI el 29 de mayo

Reporte Proiuris

Karina Peraza Rodríguez

Camionetas y vehículos particulares ingresaron a las 3:00 a.m. del viernes 29 de mayo a la comunidad de Chirgua. Se trataba de un operativo liderado por funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) y de la Brigada de Respuesta Inmediata (BRI). El resultado: tres personas presuntamente ejecutadas extrajudicialmente en la parroquia Santa Rosa del municipio Iribarren, estado Lara.

Adrián José Giménez Torres, de 29 años de edad y César Alexander López Rojas, de 22 años de edad, habrían sido ejecutados por la FAES con disparos en el pecho. Del mismo modo funcionarios de la BRI mataron a José Manuel Rojas, de 31 años de edad.

Apartaron a los familiares

Más de 50 hombres tomaron la comunidad ubicada en el estado Lara. Algunos vestían de negro, otros con uniformes camuflados, la mayoría encapuchados. En algunos de los chalecos que usaban se podían ver las calaveras que identifica a las FAES.

La incursión comenzó en la casa de Adrián José. Tocaron la ventana vociferando groserías y apuntando con armas largas. Exigían abrier la puerta, con la amenaza de tumbarla.

La esposa del joven fue al cuarto a despertarlo. Ella estaba ocupándose del desayuno para su pareja quien tenía previsto salir a trabajar temprano.

Cuando abrieron la puerta entraron tres hombres y una mujer de las FAES encapuchados. “Quédate allí maldito sino te voy a matar”. Seguida de estas palabras lo lanzaron al piso.

Paralelamente, la funcionaria que entró sometió a la esposa Adrián, le tapó la boca para que no gritara y la sacó de la casa. La víctima, en medio de la angustia, le explicó que dentro de la vivienda estaban sus dos hijos de 13 y 5 años de edad.

Lea también: Denuncian que las FAES ejecutaron a un joven y robaron su bodega

Los funcionarios obligaron a levantarse al mayor de los hijos de la pareja y le ordenaron tomar en brazos a su hermanos menor. Ellos vieron como tenían sometido en el piso a su padrastro.

A la familia la retiraron al menos tres cuadras y les tocó a esa hora buscar refugió en casa de una vecina. Mientras caminaba escuchó tres detonaciones y presintió que habían matado a su pareja. Apartar a las víctimas de sus familiares o allegados es un patrón de actuación de las FAES.

Los residentes de los sectores 1 y 2 de Chirgua se despertaron con las primeras detonaciones. Muchos se asomaban por las ventanas, con las luces de sus viviendas apagadas, para ver qué pasaba.

Muy similar fue el caso de José Manuel. Su madre se había percatado de que los uniformados se estaban metiendo en varias casas y se escuchaban gritos en muchas de ellas.

Lea también: Fiscalía 81° que actuó contra las FAES mantiene impunes otras 5 ejecuciones extrajudiciales

A las 3:20 de la madrugada los funcionarios fueron a tocar su puerta y como no abrían rápido violentaron una de las rejas e ingresaron. La madre de José Manuel -quien pidió preservar su identidad- asegura que una vez que ingresaron sometieron a su hijo y lo golpearon.

Ella intentó defenderlo. “Una mujer me agarró por el cuello. Vete para afuera perra que te voy a matar”, le decían los funcionarios.

Cuando la mujer fue sacada de su hogar vio a su hijo con vida y tirado en el piso. Ella estaba descalza y aun así la hicieron caminar entre las calles sin asfalto. En el trayecto escuchó una sola detonación mientras era escoltada por una funcionaria y otro uniformado. La patearon y la pellizcaron para que se callara.

“Caminamos como media cuadra primero, me senté en una piedra y me preguntaban si no tenía familia por la zona para que me fuera. Yo seguía preguntando por mi hijo. Me decían que iría detenido. Después me alejaron como tres cuadras y una vecina me dio abrigo. Fue allí cuando me di cuenta que de los nervios me había orinado”, relató la madre de José Manuel.

A las 4:30 de la madrugada los funcionarios de las FAES llegaron a la casa de César Alexander. Él mismo abrió la puerta. Lo apuntaron y sometieron. A a su madre, a una adolescente de 15 años de edad y a tres niños de 10, 3 y 1 año de edad, los sacaron de la vivienda. Tuvieron que refugiarse en la casa de otro familiar.

La comunidad de Chirgua se mantuvo tomada hasta horas del mediodía. Según reportan sus residentes, varias casas fueron allanadas y los funcionarios se apropiaron de televisores, bombonas, teléfonos y hasta ropa.

A las 11:00 a.m. de ese 29 de mayo los familiares exigían información a los funcionarios de las FAES y el BRI sobre el paradero de sus seres queridos. Respondían que estaban detenidos. Sin embargo sus cadáveres habían sido ingresados a las 6:00 a.m. en la emergencia del Hospital Central Antonio María Pineda de Barquisimeto.

Tenían antecedentes 

Ni las esposas ni las madres de estas víctimas de presuntas ejecuciones extrajudiciales en Barquisimeto negaron los antecedentes penales que tenía cada uno, pero aseguraron que eran cosas del pasado.

Adrián José dejó huérfano a una niña de 10 años de edad. Se ganaba la vida haciendo trabajos de electricidad y albañilería. Tenía antecedentes por porte ilícito de arma de fuego, delito cometido hace seis años y por el cual se presentaba cada 15 días ante los tribunales larenses.

José Manuel, vivía con su madre, y dejó huérfano a un niño de 1 año, quien dependía económicamente de él. Estuvo preso por el delito de robo. En diciembre salió la Comunidad Penitenciaria Fénix Lara bajo la modalidad de destacamento de trabajo. Desde que recobró su libertad vendía tostones en el centro de la ciudad, pero una vez inició la cuarentena por la COVID-19 comenzó a arreglar ventiladores y celulares en su vivienda.

Lea también: Comisionado Humberto Prado entregará lista con violadores de derechos humanos a Bachelet

La otra víctima de estas presuntas ejecuciones extrajudiciales en Barquisimeto, César Alexander, fue apresado por el CICPC por una riña y estuvo varios días detenido. El joven vendía café y alquilaba teléfonos en las afueras del centro comercial Las Trinitarias. En sus tiempos libres jugaba fútbol y solía participar en maratones.

Los familiares de estos tres hombres desmintieron la versión oficial de las FAES y la BRI que sostiene que se trató de enfrentamientos. Tan solo piden justicia ante estos crímenes.

Related Posts

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *