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Policías de Lara mataron a un mecánico y a un cliente y desvalijaron el taller

Alvis Yoel Yustiz Hernández y Alberto José Suárez Aranguren fueron asesinados por una comisión de la Dirección de Inteligencia y Estrategias Preventivas (DIEP). La presunta ejecución extrajudicial ocurrió el 21 de mayo en el municipio Jiménez del estado Lara

Reporte Proiuris

Karina Peraza Rodríguez

A las 2:00 pm, la tranquilidad del caserío El Patriota, ubicado en la parroquia Tintorero del municipio Jiménez del estado Lara, fue interrumpida por la llegada de seis vehículos particulares y tres motos. Eran policías.

La arremetida de funcionarios de la Dirección de Inteligencia y Estrategias Preventivas (DIEP) de la Policía del Estado Lara alarmó a los lugareños. Los agentes de la DIEP llegaron directamente al taller del mecánico del pueblo Alvis Yoel Yustiz Hernández, de 26 años de edad.

Según testigos cuya identidad se mantiene bajo reserva por el riesgo de que sufran represalias, los policías apuntaron con armas de fuego al padre de Alvis Yoel, de 55 años de edad, que se encontraba en la entrada del taller en compañía de un cliente identificado como Alberto José Suárez Aranguren, de 36 años de edad. Ambos lavaban unas piezas del vehículo que reparaban en ese momento.

Alvis Yoel salió e inmediatamente los funcionarios de la DIEP lo sometieron y lo obligaron a ingresar al taller, del mismo modo que hicieron con  Alberto José. Desconcertado, el padre del mecánico pedía explicaciones a los policías.

 “Vamos a hablar con el hijo tuyo, nada más”, le dijeron mientras lo esposaban, le tapaban la cara con una camisa y lo metían en un vehículo azul. Posteriormente, al padre del mecánico lo pasaron a un vehículo particular que se alejó de la comunidad.

El padre fue sometido a un interrogatorio mientras lo trasladaban con rumbo incierto. Le preguntaban por armas y le decían que su hijo tenía dos días robando, aseguran familiares que desmienten que Alvis Yoel fuera un delincuente.

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Varias mujeres de la comunidad salieron de sus casas en apoyo a Alvis Yoel y a su familia. Alvis Yoel era el menor de tres hermanos. De pronto, oyeron unas  detonaciones y comenzaron a suplicar que no mataran a los dos hombres que estaban sometidos por funcionarios de la DIEP. Los ruegos fueron en vano.

Los cuerpos  de Alvis Yoel y Alberto José fueron sacados del taller y montados en una camioneta. Los trasladaron hasta el Hospital Baudilio Lara de Quíbor, a donde fueron ingresados sin signos vitales. Ambos tenían disparos en el pecho.

La comisión de la DIEP permaneció por horas en el lugar. Los familiares  y vecinos veían con impotencia como se mecían en las hamacas dentro del taller y además se comían los alimentos que allí encontraron.

Además, observaron como en varios vehículos  los policías cargaron con piezas de vehículos, repuestos, cauchos, herramientas, bombonas de la casa y hasta la ropa  de Alvis Yeol y de su padre. También se llevaron una buseta propiedad del padre de Alvis Yoel, una moto de una tía del joven y el vehículo de Alberto José.

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Ese mismo jueves, a las 8:30 pm los funcionarios de la DIEP abandonaron al padre del mecánico en la carretera hacia Tintorero y le tocó caminarde regreso a su casa, a donde llegó, exhausto, a las 10:00 PM.

Tenía la esperanza de reencontrase con su hijo. Pero lo habían matado y, además, le habían robado todo. Lo dejaron sin un hijo y sin trabajo. Para movilizarse a retirar el cadáver de Avis Yoel tuvo que pedir un camión prestado y para costear los gastos funerarios, el hombre tuvo que pedir dinero a la comunidad del caserío El Patriota.

Hicieron destrozos en Torrecitas

Pocos minutos después del asesinato de los dos hombres  en el caserío El Patriota, otro grupo de funcionarios de la DIEP se dirigió al caserío Las Torrecitas, donde vivía  Alberto José. Violentamente y sin orden de allanamiento, irrumpieron en su vivienda y la destrozaron. Vecinos cuentan que sometieron y se llevaron a dos cuñados de Alberto José y a otras tres personas de la comunidad. Los acusan de integrar una banda delictiva denominada Los Migueleros.

La familia de Alberto José estaba viviendo el atropello policial sin saber que habían matado a su ser querido. Una vez que los agentes de la DIEP culminaron con las detenciones, los familiares se enteraron de que una hora antes lo habían matado en el caserío El Patriota.

Alberto José era agricultor. Tenía antecedentes penales por el delito de extorsión y debía presentarse periódicamente ante el tribunal encargado del proceso penal en su contra. Estaba casado y tenía cuatro hijos menores de edad.

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