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104 privados de libertad murieron bajo la custodia del Estado venezolano en 2019

La desnutrición y tuberculosis fueron la causa de muerte de 63,46 % de las víctimas. El OVP también alertó sobre el aumento progresivo de enfermedades crónicas, bacterias estomacales y paludismo en las cárceles venezolanas

Reporte Proiuris

Jackelin Díaz

El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) publicó este viernes 22 de mayo un informe en el que denunció que la desnutrición y tuberculosis fueron la causa de muerte de 63,46 % de las víctimas que deben contar con la protección del Estado.

Carolina Girón, directora del OVP, explicó que la violencia no fue la protagonista de las muertes de los reclusos en 2019, por lo que aseguró que el deterioro del sistema penitenciario atenta contra la salud de los privados de libertad en tiempos donde existe una emergencia humanitaria acentuada por la COVID-19.

La ONG también evidenció que, en la mayoría de los casos, influyó la falta de asistencia médica y las fallas en la distribución de alimentos dentro de los recintos. Los familiares de los afectados denunciaron que sus seres queridos en las cárceles habían perdido entre 30 y 50 kilogramos de peso.

“Lo trasladaron cuando se estaba muriendo, pidió que lo llevaran al médico y lo dejaron morir», es la denuncia constante entre los familiares de los reos.

Los familiares agregan que se enteraron de los fallecimientos a través de la llamada de un compañero de celda o trabajadores de funerarias. Alegan que nunca han sido contactados por el Ministerio de Servicios Penitenciarios.

El hacinamiento y protestas

Un total de 1.934 presos se unieron durante el 2019 a huelgas de hambre en los 87 centros penitenciarios del país.

El OVP señaló que se conoció que tras algunas protestas muchos de los reos fueron castigados con aislamientos, suspensión de visitas o traslados a otros penales, especialmente al Centro Penitenciario de Oriente, mejor conocido como la cárcel de El Dorado en el estado Bolívar, cuya ubicación es tan lejana «que muchos reos quedan en el olvido».

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Asimismo, una de las protestas más destacadas en dicho año se registró en la Comunidad Penitenciaria Fénix- Lara, en la ciudad de Barquisimeto. En esa ocasión, familiares denunciaron ante la ONG que debían cancelar hasta 1.500 dólares para sacar a sus deudos del área de aislamiento.

De igual manera, los presos extranjeros recluidos en La Planta denunciaron maltratos por parte de los custodios del recinto; mientras que en el Centro Penitenciario de Occidente (CPO), mejor conocido como cárcel de Santa Ana en el estado Táchira, se registró un motín cuando los presos descubrieron que les escondían los alimentos.

De los 104 fallecidos en penales venezolanos, 38 fueron a consecuencia de muertes violentas. La mayoría fueron homicidios perpetrados por cuerpos de seguridad en presuntas fugas o violencia entre internos; así como también se reportaron 95 reos heridos en diversos hechos y 35 fugas.

Expuestos a la pandemia

El hacinamiento y las escasas medidas de higiene en los centros de reclusión del país podrían propiciar una alta fuente de contagio de enfermedades en las instalaciones penitenciarias.

En Venezuela, al menos 40.000 presos sobreviven en los distintos penales del país, a quienes en la actualidad se les fue suspendida la visita como una medida de prevención ante la llegada de la pandemia.

Muchos de ellos no ven a sus familiares desde el 13 de marzo, día en el que anunciaron el primer caso del nuevo coronavirus en el país. Su principal acceso a la comida, que se realiza a través de los familiares, se les ha sido negado desde entonces.

Los parientes se dirigen al lugar de detención, entregan la comida, los medicamentos, y los artículos de limpieza e higiene. Pero muy pocas veces llegan a los reclusos.

Los casos de desnutrición abundan en las cárceles venezolanas, sumado al hacinamiento y otros factores que violan sus derechos humanos, lo que además convierte estos recintos en un caldo de cultivo para enfermedades como tuberculosis, hepatitis, VIH-Sida, entre otras.

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