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Las FAES golpearon y robaron a Cristo, un ciclista

El trabajador de la una empresa de entregas a domicilio aseguró que fue sometido y amenazado de muerte por funcionarios policiales el 8 de mayo, cuando regresaba a su residencia luego de concluir su jornada laboral

Reporte Proiuris

Jackelin Díaz

Cristo Corrales trabaja para una empresa de entregas a domicilio y todas las mañanas toma su bicicleta consciente de que corre el riesgo de contraer el nuevo coronavirus. Sin embargo, la amenaza a su integridad personal y a su vida tuvo un origen inesperado. Fue asaltado por funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana.

En horas dela tarde del 8 de mayo Cristo, de 23 años de edad, transitaba la Cota Mil. Ese mismo viernes, varios cuerpos de seguridad del Estado habían tomado el barrio José Félix Ribas de Petare, en el estado Miranda, en búsqueda del presunto líder de una banda criminal llamado “Wilexis”.

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Cristo relató para Proiuris que luego de haber termino su jornada laboral, iba camino a casa. El caucho delantero de su bicicleta se dañó y luego de 45 minutos varado logró repararlo y proseguir rumbo hacia la carretera Guarenas-Guatire.

En la salida de Cota Mil, funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) solicitaron su documentación, un procedimiento que se ha vuelto habitual en el Área Metropolitana de Caracas debido a la cuarentena. Minutos después, cinco funcionarios vestidos con uniformes negros se presentaron en el lugar a bordo de una camioneta que los identificaban como las “FAES”.

“Ellos llegaron de manera muy brusca. Comenzaron a amedrentarme, a golpearme en el casco, a darme patadas… Me decían que no era momento de estar en bicicleta. Me quitaron todo: la comida que llevaba ese día para mi casa y mis objetos personales”, explicó el joven.

Los 80 dólares que había ganado Cristo ese día terminaron en manos de los policías. Uno de los uniformados le advirtió que el estar en bicicleta era una razón suficiente para llevarlo detenido. “Ellos me decían que tenían el control total de hacer conmigo lo que quisieran. Incluso, que las FAES tiene la facultad de asesinarte en el lugar, si así lo quieren”, agregó.

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Cristo estuvo detenido y sometido por las FAES durante una hora. Un funcionario tomó un cuchillo y espichó uno de los cauchos de la bicicleta. Tras el hecho, un efectivo le indicó que debía llamar a un familiar que lo viniera a buscar hasta esa alcabala. Y que, en caso de que ningún conocido pudiera llegar hasta el lugar, las FAES lo llevaría hasta su casa.

“Después de más de media hora, uno de los funcionarios se me acercó y me dejó ir”, señaló el joven. Con su bicicleta averiada, Cristo tuvo que caminar por el borde de la carretera desde Terrazas del Ávila hasta las adyacencias del Terminal de Oriente. A pesar de la indignación, el joven se consolaba con la idea de estar vivo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los peatones, ciclistas y conductores motorizados de dos o tres ruedas se conocen como “usuarios vulnerables de la vía pública” y representan la mitad de las muertes por accidente de tránsito en todo el mundo. 

Por ello, el joven lamenta que el Estado no garantice la seguridad de los ciclistas en Venezuela y que no existan ordenanzas o leyes que protejan a las personas que usan este mecanismo de transporte.

La historia de Cristo revela que en Venezuela los ciclistas no solo deben enfrentar los riesgos de ser arrollados, sino también de ser víctimas de los funcionarios policiales maltratadores y corruptos.  

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