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Pronóstico del sector salud para 2020 es alarmante

El resurgimiento de enfermedades que habían sido erradicadas, como el sarampión, la malaria y la difteria, así como la migración forzada de médicos y enfermeras complican el panorama
 
Reporte Proiuris
Erick S. González Caldea

El panorama de la salud pública en Venezuela es desalentador debido a las fallas sistemáticas en términos de infraestructura, personal y dotación de medicamentos, insumos y equipos. Dos problemas adicionales complican la situación: el resurgimiento de enfermedades que habían sido erradicadas y la migración de médicos y enfermeras.

El ex ministro de Salud, Félix Oletta, explicó que la emergencia humanitaria compleja dificulta la resolución de problemas estructurales de vieja data que se han agudizado.

Según Oletta, Venezuela figura como uno de los Estados con mayor proliferación de enfermedades debido a las carencias de programas de vacunación. “Hay pocos esfuerzos que permitan cerrar las brechas de vacunación en casos de difteria y sarampión”, explicó.

De acuerdo con los registros de  la organización no gubernamental Alianza Venezolana para la Salud, en 2019 se reportaron casos de sarampión en 14 estados del país, mientras que en 23 entidades se registró un aumento de los casos de difteria.

 “Vamos al tercer año consecutivo con registros de casos de sarampión y la mayor cantidad corresponde a las poblaciones indígenas Wayúu y Yukpa. Solo en el estado Zulia se han reportado 364 casos, lo cual representa casi 80% del total en Venezuela”, puntualizó el ex ministro.

Enfatizó que la proliferación de la enfermedad se debe a la carencia de programas de vacunación, los cuales no han sido continuos por falta de presupuesto. En total, 552 casos nuevos de sarampión se han registrado en 14 estados del país.

“Los mayores afectados son los grupos con problemas de alimentación y nutrición. Las dos muertes ocurridas en las poblaciones indígenas fueron a causa de desnutrición”, enfatizó Oletta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La difteria y el sarampión no son las únicas enfermedades que están proliferando en el país. Oletta calcula que 2019 cerrará con más de 500.000 casos de malaria en Venezuela.

El experto comentó que no existen cifras oficiales, por lo cual el número de casos puede ser mayor. “Seguimos siendo por tercer año consecutivo el país con mayor número de casos de malaria registrados en Latinoamérica, con 51% de las incidencias”, detalló.

En torno a la mortalidad por casos de malaria en Venezuela, el ex ministro detalló que por tercer año consecutivo el país tiene más muertes que el resto de la región, con 300 decesos a causa de malaria por año.

Muertes en el J.M. de los Ríos

Para Huníades Urbina, médico del Hospital J.M. de los Ríos, es casi imposible saber a ciencia cierta cuántos niños, niñas y adolescentes han fallecido debido a la falta de insumos médicos y quirúrgicos en el principal establecimiento pediátrico del país, pues las autoridades no han querido revelar la cifra.

“Es muy grave la situación en el hospital. Sabemos que el J.M. de los Ríos se mantiene por la mística y el compromiso del personal. Por eso aún mantenemos las puertas abiertas, para acompañar a los pacientes y sus familiares”, sostuvo.

Urbina considera  que las muertes dentro del recinto hospitalario son un secreto bien guardado. “La falta de diálisis continuas, la contaminación de las máquinas y la escasez de tratamientos oncológicos son las principales razones de los decesos”.

En la última actualización del informe oral de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, se destaca el riesgo de muerte que corren los niños, niñas y adolescentes que sufren alguna patología.

“Una muestra de ello es el Hospital Pediátrico J.M. de los Ríos, donde el último mes se recibió información de la muerte de tres niñas del servicio de hematología y un niño del servicio de oncología.  De los 39 niños y niñas con necesidad de un trasplante de médula ósea, 15 se encuentran en una situación crítica”, alertó Bachelet.

Según las cifras de Alianza Venezolana para la Salud, la mortalidad infantil en el país es cada vez mayor por falta de insumos médicos. “Las aproximaciones están por el orden de 30 a 35 muertes por cada 1.000 nacidos; mientras que en mortalidad materna la estimación es de 120 muertes por cada 100.000 nacidos”, explico Félix Oletta.

A través del Informe Somos Noticia 2019, de la ONG Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), la Academia Nacional de Medicina alertó que la esperanza de vida de los niños y niñas nacidos es de 3,5 años, debido a los escasos programas de prevención de enfermedades como la difteria, sarampión y hepatitis A.

Hospitales a media máquina

Félix Oletta asegura que en Venezuela solo funciona el 50% de los servicios de hospitalización.

“No hay hospitales en los que hagan cirugías de corazón abierto, ni siquiera  para un marcapaso. Ahora me pregunto ¿qué se hace en el Cardiológico Infantil? En los últimos cinco años ha ido en deterioro. Ese hospital tenía más de 100 camas y solo quedan 50 o 60 funcionando, así como en muchos hospitales del país”, lamentó.

Explicó que el número de intervenciones quirúrgicas se ha reducido a la mitad y las que se practican tienen que ver con casos de emergencia. “Hay pacientes que pasan meses esperando una operación. Es una espera muy cruel”, destacó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La cifra de migrantes y refugiados venezolanos pasará de 4,5 a 6,5 millones en 2020 si no cesa la emergencia humanitaria compleja en el país. Dentro de los ciudadanos que huyeron de la precaria situación que se vive en país está un gran porcentaje de trabajadores de salud.

Ana Rosario Contreras, representante del gremio de enfermeros y enfermeras, aseguró que   durante 2019, un promedio mensual de 15 enfermeros renunciaron a sus cargos en los establecimientos de salud pública más grandes de todo el territorio nacional. “En la mayoría de los casos, el motivo del abandono del puesto de trabajo está relacionado con la migración”, sostuvo.

Por su parte, Oletta calcula que el déficit de médicos y enfermeras asciende a 40% y se debe principalmente a la migración. “La diáspora del personal de salud supera los 25 mil médicos y se une a la falta de enfermeros y enfermeras, así como de bioanalistas; mucho personal calificado se va porque no aguanta los sueldos miserables que se pagan en Venezuela”, concluyó.

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