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Criados en la calle | Migración forzada acecha la niñez venezolana

Algunos niños, niñas y adolescentes se han visto obligados a buscar sustento en las calles luego de que sus padres huyeran del país. Luis Sotillett, director del Instituto Autónomo Consejo Municipal de Derechos del Niño, Niña y Adolescente del Municipio Baruta, explica que están trabajando para atender esta situación.
Reporte Proiuris
Gabriela Henríquez

La madre de Carlos Salazar, de 14 años de edad, se fue a Colombia hace un año. El joven perdió contacto con ella y ahora vive en las calles. Moreno, delgado y de ojos claros, pasa días y noches en las calles de la urbanización Las Mercedes, al este de Caracas, donde pide comida junto con otros menores de edad. Lleva una gorra beige y es uno de los pocos que usa un suéter para cubrirse del frío.

Cuenta, con cierto desdén, que no conoce a su padre. Luego pierde el interés en la conversación y prefiere acercarse a sus amigos que juegan con cualquier objeto que se encuentran al borde de la cera de la calle.

“Somos hermanos y la calle es nuestro hogar” | Foto: Alan Márquez

Hace siete meses, Luis Fernández, de 16 años de edad, decidió, salir a la calle a pedir alimentos para sobrevivir. Pasadas las 6:00 pm, sus ojeras evidencian un cansancio acumulado y sus labios secos que tiene rato sin tomar ni siquiera agua.

Tiene en mente migrar. “Mi pensar ahorita es irme para Colombia. Tengo a mi hermana Andreina, de 18 años, allá y le va bien”, afirma Luis no tiene cédula de identidad, de modo que sus planes de ir a otro país son remotos.

Dice que “cuando tiene suerte”, logra asearse con las mangueras en las construcciones de Las Mercedes y que los vigilantes son quienes le ayudan. Al llegar la hora de dormir, continúa Luis, se dirige con tres amigos más al cobertizo de un restaurante de la zona, justo al lado del tanque de agua, para poder resguardarse.

Cuenta que su madre no trabaja y su padre “está ausente”. Tiene 4 hermanos pequeños, una hembra y tres varones. Asegura que trabajó en el Mercado Mayor de Coche, llevando carretillas de frutas y verduras. “Tampoco hacía mucho allí”, agregó.

Luego de su temporada en el mercado de Coche, Luis decidió “migrar” hacia una de las zonas con mayor movimiento comercial de la ciudad –Las Mercedes- y asegura que le va mejor desde entonces.

“Prefiero pedir que robar”

José, de 13 años de edad, es un niño delgado de ojos claros. Destaca entre todos los muchachos de la calle porque está bien peinado y viste ropa en buen estado. Cuenta que su madre trabajó hasta hace un mes con las comunas del gobierno y luego tomó la decisión de emigrar a Colombia. Desde entonces, José no habla con ella. A su padre no lo conoce. Tiene un hermano y dos hermanas; todos mayores, y con ninguno mantiene contacto.

Precisa que desde que tiene 4 de años de edad pide comida y dinero en las calles. Reforzando la negativa con un movimiento oscilante de su cabeza; aclara que nunca ha robado.

Luis a diario reúne dinero para emigrar a Colombia y reencontrarse con su hermana | Foto: Alan Márquez

 

Cinco amigos y él duermen juntos en los alrededores de Plaza Venezuela. Unidos corren menos riesgos por las noches. Sonriente, pero sin hacer contacto visual con la extraña que se le acercó, cuenta que apenas se despierta se dirige a las salas de cine y se escabulle para disfrutar de algunas películas. El resto del día pide comida y observa los espectáculos que se llevan a cabo en el concurrido bulevar de Sabana Grande. Cada vez que puede se asea en el río Guaire.

Considera que en Plaza Venezuela y sus adyacencias encuentra lo indispensable para sobrevivir: un lugar en donde dormir, personas a las que pedir comida y lugares y amigos con los que jugar. Además, agrega que en Las Mercedes los policías lo pueden detener y acusar de un robo que no cometió. “Pagamos justos por pecadores”.

Migración como fenómeno que afecta la niñez

Luis Sotillett, director del Instituto Autónomo Consejo Municipal de Derechos del Niño, Niña y Adolescente del Municipio Baruta, explica que en el municipio se sabe de padres que vivían en zonas populares y emigraron del país, dejando en Venezuela a sus hijos o hijas.

Sotillet informó que mediante recorridos por sectores populares de Baruta y en los centros educativos, han verificado que la custodia de muchos niños, niños o adolescentes ha quedado a cargo de abuelas o tías, pues los padres se han ido de Venezuela, explica.

Luis Sotillet explica que han tratado de atender la situación de niños en situación de calle, pero asegura que es complicado “por el tema de los recursos” | Foto: Alan Márquez

 

Explicó que refieren a los familiares de estos menores de edad sin padres a la Defensa Pública, para que se activen los mecanismos judiciales que permitan regularizar la situación legal de los niños, niñas y adolescentes. Si tienen un tutor, podrán viajar y acceder a servicios sanitarios y educativos: “sí estamos haciendo algo por esos niños dejados atrás”.

Enfatizó que los niños, niñas y adolescentes en situación de calle reflejan la situación socioeconómica del país. “El gran problema es que no tenemos entidades de atención con los servicios adecuados para atender a los niños en situación de calle y por eso se escapan. Verdaderamente es muy poco lo que podemos hacer”.

Para Carla Serrano, socióloga del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Católica Andrés Bello y secretaria general de la Red por los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes (Redhnna) la migración forzada acarrea la separación de las familias, entre otros perjuicios. “Algunos de estos distanciamientos tienen consecuencias que se limitan a lo emocional; pero hay otras con repercusiones mucho mayores. Este es el caso de los niños, niñas y adolescentes no acompañados”, asegura.

Para Carla Serrano, la atención de esta situación debe estar basada en las Normas Mínimas para la protección de la Infancia en la Acción Humanitaria” | Foto: Alan Márquez

Para atender a estas situaciones existen las Normas Mínimas para la Protección de la Infancia en la Acción Humanitaria, en las cuales se enumeran unas orientaciones que se deben tomar cuando se genera la situación de niñas, niños o adolescentes separados y no acompañados.

También puedes leer: El hambre lanza a la calle a niños, niñas y adolescentes

Puntualmente, la norma 13 explica que “los niños, niñas y adolescentes separados de sus padres y familias por situaciones de un conflicto, desastre o desplazamiento de la población, o por motivos económicos o sociales, están más expuestos al riesgo de violencia, abuso, explotación y negligencia en una situación de emergencia. Estos niños, niñas y adolescentes se ven privados del cuidado y de la protección de sus familias en el momento en que más lo necesitan”.

Además, el documento indica que entre los mecanismos de respuesta que se deben tener en una situación de crisis están la prevención de la separación en las organizaciones y comunidades; la búsqueda de los cuidadores primarios legales o habituales de un niño o niña y otros familiares; la verificación de que la relación de parentesco que se alegue es real, así como la voluntad de ambas partes por estar reunidos; y un seguimiento de la situación familiar.

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