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“Tenía que morir en 30 segundos, por eso las FAES le dispararon a la cabeza”

20 funcionarios del cuerpo élite de la Policía Nacional Bolivariana irrumpieron en una pensión de la parroquia San Juan y habrían ejecutado a dos hombres
Reporte Proiuris
Erick S. González Caldea

Familiares de Jesús Gabriel González, de 21 años de edad, y de Henry Antonio López, de 25 años, denunciaron que funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana los ejecutaron dentro de la pensión donde vivían

El hecho ocurrió a las 7:30 am del martes 12 de agosto, en la pensión Manzana de Oro, ubicada en la esquina Aguacaticos de la parroquia San Juan. “Los policías llegaron y sacaron a todos los inquilinos de las habitaciones y solo dejaron a Jesús y Henry en uno de los cuartos, luego comenzaron los disparos. Luego supimos que le dieron tres disparos a cada uno”, sostuvo uno de sus allegados, quien prefirió no ser identificado.

Detalló que primero llegaron cinco funcionarios de las FAES a la residencia, tumbaron las puertas, revisaron las habitaciones e interrogaron a los inquilinos. “Cuando le preguntaron a Jesús y a Henry si tenían cédulas, ambos respondieron que no; después de eso los dejaron encerrados en la habitación”, señaló.

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Familiares de las víctimas aseguraron que cuando empezaron los disparos, los oficiales de las FAES comenzaron a simular que había un enfrentamiento y que uno de sus agentes estaba herido. “Ellos empezaron a gritar que se estaban enfrentando y pidieron refuerzos por las radios. Eso es imposible, porque ni Jesús ni Héctor tenían armas de fuego”, señaló el deudo.

Ambos jóvenes habrían sido ejecutados en la habitación. González recibió también un impacto de bala en la cabeza. “Se escuchaba como los oficiales decían que uno, Jesús, no se moría y que tenía que fallecer en menos de 30 segundos, por eso le dispararon en la cabeza”, sostuvo el allegado.

Ambos cadáveres fueron trasladados al hospital Pérez Carreño, donde fueron ingresados sin signos vitales. En el sitio, quedaron 20 funcionarios policiales, según la familia, para “simular que hubo un enfrentamiento”.

En ambas actas de defunción se registró como causa de muerte shock hipovolémico causado por el impacto de un proyectil en el tórax.

“No nos dejaban entrar después a la habitación. Además, nos robaron los teléfonos, zapatos, una cámara y hasta las cajas de cigarros que vendían Jesús y Héctor en sus lugares de trabajo”, señaló.

Cuidarse por tres meses

Jesús González tenía antecedentes penales por un robo que cometió cuando tenía 16 años de edad. Estuvo detenido durante tres años en un retén para adolescentes. El Tribunal de Control que llevaba el caso le dictó una medida cautelar bajo órdenes de presentación para terminar de cumplir su condena.

“Él terminó sus presentaciones en mayo. Cuando se le solicitó que fuera retirado del registro policial (Sipol), la jueza dijo que tenía que esperar tres meses. Dijo ‘que se cuidara mientras se emitía la boleta”, señaló otro de sus familiares.

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La boleta nunca fue emitida y el joven seguía registrado como delincuente solicitado. Según los patrones identificados por Proiuris, las FAES se ensañan contra hombres jóvenes con antecedentes penales.

Jesús González dejó una hija de 5 años de edad. Era oriundo de El Tigre, estado Anzoátegui. “Él se vino a Caracas cuando tenía 11 o 12 años, estuvo en situación de calle durante mucho tiempo, hasta que lo rescatamos. No tenía familia, o eso era lo que nos decía. Tampoco tenía cédula, nosotros se la sacamos cuando cayó preso. Luego de que salió del retén se dedicó a vender cigarros en la Plaza Capuchinos”, relató uno de sus deudos.

Henry López dejó un hijo de 4 años de edad y procedía del estado Zulia. Tenía dos años viviendo en Caracas, según relataron sus allegados. Vendía cigarros en las calles del centro de Caracas.

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