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Cuando las FAES regresan a tu casa y te vuelven a asesinar a un familiar

Los deudos de Gabriel Fonseca y Ronaiker Betancourt coincidieron en la morgue de Bello Monte. En menos de cinco meses el cuerpo élite de la PNB les volvió a matar a un familiar
Reporte Proiuris
Erick S. González

Los deudos de Gabriel Fonseca, de 18 años de edad, y Ronaiker Jorky Betancurth Días, de 21, comparten una misma tragedia: por segunda vez en menos de cinco meses, las FAES les matan a un familiar. Todos se encontraron en la morgue de Bello Monte este 28 de junio. Todos niegan las versiones oficiales sobre presuntos enfrentamientos y resistencia a la autoridad. Todos tienen pocas esperanzas de que se investiguen estas muertes a manos del cuerpo élite de la Policía Nacional Bolivariana  y se haga justicia.

En el caso de Gabriel Fonseca, la razzia en el sector Betagama, en Mariche, Petare, comenzó a las 10:00 am del 25 de junio fue iniciada por funcionarios de la Policía Municipal de Sucre, y arreció con el “refuerzo” de las FAES después de que resultara herido un agente policial.

“Gabriel tenía un puesto de café y chucherías en las escaleras frente a su casa. Cuando llegó la policía lo sometieron y comenzaron a dispararle. Luego se lo llevaron muerto al hospital Domingo Luciani”, señaló Deysi Marino, prima del fallecido.

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Fonseca recibió tres impactos de bala en el pecho. Sin embargo, en el acta de defunción se registró como causa de la muerte lo habitual en este tipo de casos: “Shock hipovolémico, causado por el paso de un proyectil en el tórax”.

Marino explicó que hace cinco meses, durante un operativo en el sector El Chorrito de la Dolorita, su cuñado Manuel Rojas Castillo, de 18 años de edad, también fue asesinado por funcionarios de las FAES. En esa oportunidad se repitió la causa de la muerte en el acta de defunción, que falleció por un único impacto de bala. “Eso no fue así; lo masacraron. Pero ningún organismo investigó”, agregó. 

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“No es la primera vez que pasa esto en la familia. Es más, en el barrio, hay muchas familias que han perdidos a sus hijos a manos de las FAES. No se puede hacer nada. Total, no lo van a investigar”, sostuvo.

En ese hecho, también habrían fallecido otras tres personas a manos de las FAES. Sin embargo, sus familiares no han denunciado los hechos ocurridos.

La mañana de este viernes 28 de junio, tres familias denunciaron presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas por funcionarios del Estado en los sectores populares de Caracas | Foto: Alan Márquez

Dos hermanos muertos

También la mañana del 25 de junio, la familia Betancurth volvió a ser víctima de las FAES. Ronaiker Betancurth, de 21 años, habría sido ejecutado por funcionarios del cuerpo élite de la PNB, dentro de su casa, en Mamera I, Antímano.

A las 8:00 am, llegaron seis oficiales de las FAES, encapuchados y vestidos de negro, a la casa de la víctima, mientras él dormía junto a su esposa e hija de dos años de edad.

Los funcionarios forzaron la puerta y llegaron hasta el cuarto del joven. “Le pidieron que se vistiera y que se fuera con ellos, porque lo estaban buscando por un supuesto robo a una señora. Le dijeron que se lo iban a llevar a declarar, para que esa señora lo reconociera. ¡Qué mentira!. Lo mataron allí mismo”, sostuvo uno de sus familiares, quien prefirió no ser identificado.

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Relató que lo oficiales se llevaron detenida a la esposa de Betancurth junto a la niña de dos años, antes de que le disparan al joven. “Las dejaron en la vía a Caricuao, en pijamas”, agregó.

Betancurth fue trasladado al hospital Pérez Carreño, donde fue ingresado sin signos vitales. “Nunca robo a nadie. Es más, tampoco se enfrentó contra esa policía”, insistió el familiar.

En el acta de defunción se indicó como causa de muerte: Shock hipovolémico, causado por el paso de un proyectil en el tórax. “A él le dispararon dos veces en el pecho”, agregó el familiar.

De la casa de Betancurth se llevaron ropa, comida, zapatos y una cocina eléctrica, según aseguraron sus allegados.

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En un parte oficial, enviado por funcionarios del FAES, colocaron que el joven era conocido por el alias “Eduardito”, y que supuestamente pertenecía a una banda delictiva del sector. “Ronaiker no era ningún hampón. No tenía alias. Eso es mentira”, señaló su familiar.

Cinco meses antes de la presunta ejecución extrajudicial de Ronaiker Betancurth, su hermano menor, Jeangeorgil, de 18 años de edad, también murió a manos de funcionarios de las FAES.

“Cuando mataron a Jean, se lo llevaron de su casa en Carapita a El Valle. Allí lo asesinaron. Luego apareció en el hospital Pérez Carreño. Lo dijeron lo mismo que a su hermano, que era un enfrentamiento, pero eso es mentira”, sostuvo.

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