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La PNB mata más personas que el hampa

Una filtración de los registros de la Policía Nacional Bolivariana correspondientes a la región capital durante mayo de 2019 indica que de 85 homicidios 55 fueron cometidos por funcionarios de ese cuerpo de seguridad
Reporte Proiuris
Erick S. González Caldea

En el acta de defunción de Keyvis Alejandro Castello Barboza, de 21 años, se indicó que falleció debido a un shock hipovolémico causado por la herida de un arma de fuego en el tórax. Sin embargo, su tío, Douglas Barboza, desmintió la versión oficial: “Cuando llegamos al hospital Domingo Luciani, mi sobrino estaba muerto y con tres disparos, uno de ellos en la cabeza”.

A las 10:30 am, del viernes 31 de mayo, Castello se sumó a la lista de muertos a manos de funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). El joven estaba solo en su casa cuando oficiales del cuerpo élite de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) llegaron al barrio Las Minas de Baruta,  a realizar “un operativo de rastreo y captación” de presuntos delincuentes de la zona.

“A él lo detuvieron dentro de su casa y se lo llevaron vivo en una camioneta. No había fiscales, ni una orden de allanamiento, solamente se lo llevaron. Horas después supimos que lo habían asesinado funcionarios de las FAES”, señaló Barboza.

Una filtración de la Policía Nacional Bolivariana indica que durante el mes de mayo de 2019 se registraron 81 homicidios, 55 de los cuales fueron calificados de “resistencia a la autoridad”. Dicho de otra manera: la PNB mata más personas que el hampa.

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En 100 Sentencias de Muerte, reportaje publicado por la ONG Proiuris, se estableció que el término “resistencia a la autoridad” es una categoría que ha sido sistemáticamente utilizada para disimular las muertes a manos de los cuerpos de seguridad del Estado y encubrir eventuales excesos en el uso de la fuerza pública que podrían llegar al extremo de  las ejecuciones extrajudiciales.

Durante 2018, el Observatorio Venezolano de Violencia registró  23.047 homicidios, de los cuales, 7.523 corresponde a fallecidos a manos de la policía. En comparación con 2017, cuando se contabilizó 5.085 casos, hubo un aumento de 32,41.

“Es común que las FAES entren al barrio a matar gente, es hasta habitual”, enfatizó Barboza, mientras realizaba los tramites en la morgue de Bello Monte para retirar el cadáver de su sobrino, cuatro días después del asesinato.

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Castello dejó un hijo de un año y tres meses de nacido. Trabajaba con su padrastro haciendo labores de mantenimiento a aires acondicionados y sistemas de refrigeración.

Dos años antes, estuvo preso debido a que lo involucraron en un homicidio en el sector. Penó un año en cárcel, hasta que se descartó que fuese cómplice de dicho asesinato. Quedó en libertar condicional, bajo orden de presentación hasta mediados de 2018. “El cumplió con sus presentaciones ante los tribunales y salió libre. Comenzó a trabajar con su padrastro. Cambió su vida”, sostuvo Barboza. 

Entre las muertes registradas como casos de “resistencia a la autoridad”, está la de Darwin David Guevara Telly, de 21 años de edad, que habría sido ejecutado por funcionarios de las FAES, en Maca, Petare, la mañana del lunes 27 de mayo. “Él tenía dificultades de aprendizaje, no pudo enfrentarse con la policía, es absurdo. Estaba comprando comida con su novia, cuando llegaron y lo sometieron”, señaló uno de sus familiares, quien prefirió no revelar su identidad.

Debido a su condición de salud y falta de recursos para tratarla, Guevara no concluyó sus estudios de bachillerato. “Se quedó en sexto grado, a partir de allí hacía diferentes trabajos con sus padres para ayudarlos. Ahora lo quieren poner como un hampón”, denunció un familiar.

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Cuando se lo estaban llevando, el muchacho comenzó a gritar, a pedir auxilio: “¡Llamen a mi mamá, a mi hermana, que me quieren matar!”. Cuando una de sus hermanas  recibió el mensaje al joven de 21 años de edad ya se lo habían llevado  al hospital Domingo Luciani, donde fue ingresado con dos disparos en el pecho.

“Se lo llevaron vivo y lo entregaron muerto. No había nadie. Ni fiscales, ni vecinos que lo pudieron ayudar. ¿Cómo explicas que un muchacho se enfrentó contra 20 policías?”, cuestionó el familiar.

A la denuncia de los excesos en los operativos policiales se le suman las declaraciones de los familiares de José González, asesinado en el Barrio Nuevo Horizonte de Catia, el lunes 27 de mayo; de Jorge Luis Malavé y Ángel Gabriel Santaella, presuntamente ejecutados el 13 de mayo, en la calle 14 de Los Jardines de El Valle; y de Gregory Arévalo Rodríguez, de 19 años, que también falleció a manos de las FAES.

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