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La migración venezolana como oportunidad de desarrollo

La tercera ola migratoria de  venezolanos, como la han llamado expertos en el área, ha representado un desafío para los Estados receptores de economías emergentes como las latinoamericanas. Si se sabe explotar el potencial de esta huida masiva de personas, esas naciones podrían desarrollarse de mejor manera, según especialistas
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Arturo Guillén

La migración, en vez de una carga, puede convertirse en una oportunidad de desarrollo para los países receptores. Así ocurrió en Venezuela durante el siglo XX, cuando llegaron al país millones de personas de distintas nacionalidades. Ahora, en medio de una emergencia humanitaria compleja sin precedentes, la historia puede repetirse pero a la inversa.

Sary Levy, economista y profesora en la Universidad Central de Venezuela, indicó que “la migración no puede ser vista únicamente de forma negativa, sino como una posibilidad de crecimiento muy importante”.

El discurso xenofóbico que ha surgido en algunos países como Perú, Colombia y Brasil, en un sector minoritario de la población, destaca, por ejemplo, la disputa por los puestos de trabajo y el incremento de la delincuencia. Levy, en contraposición, aunque ve problemas a corto plazo, no los divisa a mediano y largo plazo.

“Como en todo momento crítico  surgen problemas, pero también oportunidades”, señaló. “Si los gobiernos de los países receptores afinan las capacidades de los hospitales, de las escuelas y mejoran la infraestructura en las zonas donde llegan los migrantes, se beneficiarán con esas mejoras que redundarán en beneficios para nacionales y extranjeros”, agregó.

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La economista advirtió que tanto los organismos internacionales como los Estados deben insertar a los migrantes venezolanos a la vida productiva para que logren un desarrollo integral en favor propio y de la sociedad. “Lo ideal es establecer programas de atención y de inserción”, sostuvo. Y un ejemplo de ello es el plan de  impulsado por el presidente brasileño Michel Temer en abril de 2018, en el que reubicaba a migrantes venezolanos del estado de Roraima a otras ciudades del país amazónico.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizaron un estudio en agosto de 2018 llamado “¿Cómo los migrantes contribuyen a los países en desarrollo?”, en el que exponen que en promedio la migración tiene un impacto contraproducente limitado en los trabajadores nativos, debido a que representa una porción muy pequeña de la fuerza laboral total. Y que, por el contrario, en muchos países el desempleo de trabajadores locales disminuye.

Asimismo, el Banco Mundial aseguró que el fenómeno migratorio venezolano es una oportunidad para que los países de la región puedan incrementar el PIB y, de esa forma, impulsar sus economías.

Posibilidades de inserción en el mercado laboral

Claudia Vargas, profesora de la Universidad Simón Bolívar y experta en migraciones, apuntó que las oportunidades de empleo a los venezolanos depende de la legislación establecida en cada país. Sin embargo, como conocedora del tema migratorio, aconseja a los Estados receptores no desperdiciar la fuerza de trabajo y el capital intelectual del migrante venezolano.

“Lo que sugerimos es que aprovechen a los venezolanos que se están yendo, tanto como fuerza de trabajo como capital intelectual. A veces el capital intelectual no solo se pierde en Venezuela, sino también en los países de destino”, manifestó Vargas.

Levy puntualizó la importancia de que el Estado ayude al migrante. La tercera ola migratoria venezolana se caracteriza por personas que huyen porque en el país no pueden alimentarse adecuadamente, no consiguen medicamentos para las enfermedades que padecen y, por tanto, necesitan ayuda humanitaria. No obstante, atender a más de un millón de venezolanos, como sucede en Colombia, representa una carga económica muy fuerte. Por ejemplo, el presidente Iván Duque afirmó que el impacto fiscal de la migración venezolana es de 0,5% del PIB.

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La internacionalista Elsa Cardozo analiza la inserción del actual migrante venezolano en dos importantes etapas. “Lo primero, cuando se trata de migrantes forzados a abandonar su país por la ausencia de bienes y servicios básicos, es el apoyo humanitario inicial, que en muchos casos supone la recuperación de casos de enfermedades de diversa gravedad no tratadas y de severa desnutrición. Eso es tarea de los Estados de tránsito y destino, apoyados por ONG y organizaciones internacionales”, expuso.

En segundo lugar, Cardozo señala que a medida que se completa el censo de los inmigrantes, salvo que estén en tránsito a otro destino, se evaluarían sus requerimientos y posibilidades de inserción de acuerdo con las capacidades, conocimientos y habilidades que posean. “Una vez diagnosticadas las necesidades y las posibilidades de los Estados receptores, habría que procurar una cooperación internacional que permita atender esas carencias inmediatas pero también integrar a los recién llegados a la sociedad que los acoge (y trabajar también en esta, para reducir los rechazos) a la vez que se procuran los medios para integrarlos a actividades socializadoras, productivas y educativas”, puntualizó.

Ganar menos del sueldo mínimo en el país receptor ¿oportunidad o explotación?

El sueldo mínimo en Venezuela establecido en 1.800 bolívares, es equivalente a 5 dólares mensuales. En otros países, el salario del venezolano es semejante a una propina que se gana en menos de una hora. Los que huyen de la situación del país suelen aceptar empleos por menos del sueldo mínimo decretado en otras naciones del continente americano, advierte Levy.

“Estamos hablando que las condiciones de las personas que se van en esta última ola migratoria son tan precarias, que con cualquier cosa que le des, los estás ayudando, lo cual no debe prolongarse indefinidamente a riesgo de convertirse en explotación laboral”, explicó.

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La economista recordó la época en que Venezuela era un país de inmigrantes y quienes llegaban al territorio trabajaban sin prestarle atención a un salario establecido por decreto gubernamental. Con el tiempo esos inmigrantes pudieron mejorar sus condiciones económicas hasta al punto de invertir y generar puestos de trabajo para los propios venezolanos.

Cardozo puntualizó que para prevenir la explotación es importante que existan y sean bien conocidas las leyes que regulan las actividades económicas y la calidad jurídica y técnica de su concreción práctica. A diferencia de Levy, que apuesta por una actividad menos interventora.

Recomendaciones a países de la región en cuanto a la migración

La profesora de la USB y experta en migraciones, Claudia Vargas, desarrolló una serie de recomendaciones a los Estados receptores para atender de forma eficaz a los migrantes venezolanos.

-Mantener la atención en las zonas fronterizas en materia médica y nutricional.

-Crear y consolidar servicios de información sobre mecanismos de regularización de la situación migratoria, así como de oportunidades de trabajo, vivienda y servicios de salud.

-Documentar, difundir y denunciar eventuales prácticas perniciosas en contra de los migrantes venezolanos.

-Campañas de opinión pública sobre el potencial de los migrantes y que sean promovidas por la sociedad civil o asociaciones afines que permitan cambiar la narrativa de la inmigración.

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