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Oletta: La salud pública en Venezuela ha retrocedido 60 años

El ex ministro calcula que 135 mujeres  mueren por cada 100.000 nacimientos. Las cifras de tuberculosis, escabiosis, malaria y mal de chagas se incrementan en sectores con altos índices de vulnerabilidad. El 85% de la población no tiene recursos para satisfacer sus necesidades alimentarias

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Betania Franquis Prada

La falta de políticas públicas orientadas a la atención  prenatal incrementa la mortalidad materna. Hasta 135 mujeres por cada 100.000 nacidos vivos fallecen durante el parto, denunció José Félix Oletta,  ex ministro de Salud y miembro de la Red Defendamos la Epidemiología.

Durante su intervención en una cátedra informativa denominada La Universidad en tiempos de crisis, el especialista indicó que la salud pública ha retrocedido 60 años, equiparándose con países como Bolivia y Guyana. La reaparición de enfermedades controladas y el aumento la mortalidad materna son dos de los indicadores que evidencia la gravedad del retroceso. “Venezuela tiene hoy salud las cifras equivalentes a las del año 1957”, agregó Oletta.

El informe quinquenal de la Organización Mundial de la Salud en las Américas, publicado en 2017, asociaba el aumento de la mortalidad materna con las hemorragias obstétricas causadas por abortos practicados en condiciones peligrosas.

La negativa del Ministerio de Salud a divulgar la información epidemiológica genera desinformación en la población. El último informe epidemiológico, divulgado en mayo de 2017 por la ex ministra de Salud Antonieta Caporale, reveló que en 2015 murieron 456 madres y 8.812 niños; y en 2016 fallecieron 756 madres y 11.466 niños; lo que significó para la fecha un aumento de 65,79% en la mortalidad materna y de 30,12% en la mortalidad infantil. Hasta el día de hoy se desconocen las cifras correspondientes a 2017 y a lo que va de 2018.

Pobreza y enfermedad, una mala combinación

Alejandro Rísquez, médico pediatra  y epidemiológico, alertó que existe un resurgimiento de enfermedades asociadas a la pobreza y la falta de saneamiento ambiental. Afecciones como la sarna, la parasitosis, los piojos, el mal de chagas y la tuberculosis han resurgido en la población que se encuentra en situación de vulnerabilidad. “Mientras siga aumentando la pobreza el sector salud no podrá recuperarse. El 85% de la población no puede cubrir sus necesidades básicas alimentarias”, dijo.

La contaminación de los suelos, el aire y las aguas se refleja en el incremento de enfermedades que estuvieron controladas desde hace décadas, coincidió  Douglas León Natera, presidente de la Federación Médica Venezolana. De los 500.000 casos de malaria registrados en el país, 80% se concentra en el estado Bolívar, especialmente en el pueblo Tumeremo del municipio Sifontes, la zona con mayor actividad minera del país

La tuberculosis, una infección bacteriana causada por un germen llamado mycobacterium, es otra de las enfermedades que ha resurgido con mayor repunte. Natera indicó que en 2016 se registraron 5.800 casos de tuberculosis pulmonar, mientras que en 2017 la cifra se incrementó a más 10.000 personas.

La infección, que se propaga por el aire cuando las personas infectadas tosen o estornudan, concentra los focos de contagio en espacios pequeños y poco ventilados donde hay hacinamiento de personas. “Del registro de 586 casos que se manejaba para el año 2016 entre la población reclusa hubo un aumento a 1.500 casos durante el 2017”, señaló.

Ola migratoria: una crisis en la academia

Al deterioro del sistema sanitario se añade la migración masiva de profesionales y jóvenes estudiantes que buscan un mejor futuro en otras latitudes. José Ramón García, coordinador de postgrados de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, explicó que cada día es menor el número de profesionales que optan por continuar sus estudios de cuarto nivel en Venezuela.

Hace tres años la lista de aspirantes para cursar alguno de los 150 programas de especialización que ofrece la UCV ascendía a los 3.000 estudiantes, este año apenas supera los 1.100 registros, aseguró García.

De los aspirantes preinscritos solo 80% presenta el examen de conocimiento. Entre el número de aprobados, 10% no se presenta a comenzar las clases en enero. “El número de estudiantes que se retiran es tan grande que tenemos más de 300 cupos libres”.

En Neonatología, Pediatría, Cardiología y Anatomía Patológica persiste el déficit de estudiantes residentes. El robo de equipos, materiales y el cerco presupuestario compromete la preparación académica de los jóvenes profesionales.

“En los últimos dos años hemos recibido 5.000 constancias de médicos especialistas que quieren irse del país. ¿Si no tenemos médicos como vamos a atender los problemas de salud de nuestra población?”.

 
 

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