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“No nos callaran con un mísero sueldo y no nos compraran con una caja”

Los enfermeros que iniciaron un paro de actividades el 25 de junio dieron un ultimátum al gobierno. Esperarán hasta este viernes 29 de junio por soluciones a sus demandas laborales y de mayor dotación de los hospitales públicos. “Hemos atendido a parturientas en el piso”, aseguró una de las manifestantes a las Puertas de la Maternidad Concepción Palacios. Advierten que la entrega de los productos Clap no los detendrá en su lucha por salarios dignos
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Betania Franquis Prada

Alimentar a sus tres hijos de 15, 10 y 7 años de edad se convirtió en una ardua tarea para Kimberly Soriano. Es madre soltera y cuenta que desde hace meses no hay proteínas en su nevera. Con los 500.000 bolívares que recibió como pago la última quincena no pudo comprar ni medio cartón de huevos. El amor a su profesión como enfermera con 15 años de experiencia en la Maternidad Concepción Palacios está amenazado por el hambre que impera en su casa. “Con este salario no puedo sostener mi hogar. Ni siquiera lavar el uniforme”.

Su derecho a percibir un salario justo la mantiene protestando desde el lunes 25 de junio en la avenida San Martín. Junto a ella se congregan otros integrantes del gremio que participan por tercer día en el paro laboral convocado por el Colegio de Enfermeras de Caracas. La entrega de las cajas de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción no hace mella en su voluntad para continuar con la protesta.

“No nos van a callar con un mísero sueldo, ni tampoco nos van a comprar con una caja. No podemos sobrevivir y estamos cansadas” expresó Yordana Mata, otra de las enfermeras que se encontraba desde las 8:00 am a las puertas de la Concepción Palacios. Más que exigirle al gobierno un incremento salarial, exhorta al recién nombrado ministro de salud, Carlos Alvarado, a mejorar las condiciones del principal centro materno infantil de Caracas, donde no hay ni cloro para higienizar las salas de parto. “Solo atendemos parto natural porque no tenemos ni medicinas ni insumos. Los cinco pabellones están cerrados porque no hay con que limpiarlos y hemos atendido a parturientas en el piso.” dijo.

La interrupción de los servicios básicos es otro problema. Solo durante dos horas diarias desde las 8:00 am hasta las 10:00 am hay agua para abastecer el centro. Los familiares deben cargar con sus tobos de agua para asear las áreas de hospitalización.

Indicó que la falta de cloro, desinfectantes y soluciones antisépticas pone en peligro la vida de quienes llegan a recibir atención y también del personal médico. Aseguró que los depósitos donde se desechan las placentas son un foco de infección y malos olores que se propagan por toda el área. El aseo que las retira pasa uno o dos días a la semana y desde hace cuatro meses el servicio de lavandería está paralizado: “La ropa que no se ha lavado por falta de jabón tiene gusanos, mientras que la directiva hace caso a las denuncias”.

La crítica situación que compromete la operatividad de la maternidad empeora  cada día por la renuncia masiva del personal. “En el año 2017 se nos fueron 300 enfermeras por los bajos sueldos y las malas condiciones laborales”, señaló Iraida Meneses, coordinadora del servicio de enfermería, quien añadió que solo una enfermera cubre 4 retenes durante el turno nocturno. “Nos mantendremos en la calle o presentaremos la renuncia a nuestro cargos. El gobierno tiene que escucharnos”.

Una caja para paliar el hambre

En el hospital Clínico Universitario continuó la suspensión del servicio de consulta, motivado al paro y también a la segunda entrega de las cajas Clap. Seis camiones identificados con el logo del Ministerio de Salud llegaron a las 10:00 am para dar comienzo a la distribución. La cédula de identidad y ser trabajador del centro asistencial fueron los requisitos solicitados para recibir el beneficio.

Dos kilos de caraotas, un kilo de lentejas, cuatro kilos de harina de maíz, un kilo de azúcar, dos kilos de pasta, un kilo  de leche, cuatro latas de atún y tres kilos de arroz, integraron la caja de productos, promovidos por el gobierno. “Recibimos el beneficio porque nos corresponde pero lo que queremos es sueldos dignos”, aseguró Yolimar Rodríguez una de las manifestantes, quien aseguró que el gremio se mantendrá en la calle hasta el viernes, cuando tienen  previsto tomar nuevas acciones.

Josué Torres, enfermero del área de emergencia, explicó que cada día es más difícil para el personal de salud prestar servicios de calidad. Los bajos sueldos y las malas condiciones los obligan a renunciar o irse del país. Denunció que una fuga de aguas servidas en el área de medicina del piso 4 y en el sótano está sin reparar pese a los riesgos de infección.

 “Hay pacientes sépticos y otros que llegan con una patología se van infectados. Las tuberías están dañadas y no hay agua. Tenemos que poner de nuestro sueldo para ayudar al paciente. Nuestra lucha continua por la cancelación de un contrato justo”. Exhortó al presidente Nicolás Maduro y al ministro de salud, Carlos Alvarado, a mejorar las condiciones del gremio, que a su juicio, se encuentra olvidado. “Si a todos los otros gremios les incrementan ¿por qué a nosotros no? Solo pedimos vivir con dignidad”.

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