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Médicos del hospital Pérez Carreño paralizarán actividades si no son escuchados

Los trabajadores de la salud se concentraron desde las 8:00 am y se mantuvieron en la calle hasta las 11:30 am. Denunciaron que, además de la escasez de insumos básicos, medicinas, reactivos, alimentos para los hospitalizados, así como falta de mantenimiento de áreas y equipos, la inseguridad campean en el nocosomio

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Betania Franquis

Trabajadores del Hospital Miguel Pérez Carreño, ubicado en La Yaguara, podrían paralizar sus actividades en las próximas horas como medida de protesta ante el incremento de la inseguridad y el cierre de  dos salas de hospitalización.

Nutricionistas, enfermeras y especialistas se concentraron desde las 8:00 am a las puertas del recinto para denunciar la criminalidad que desde hace tres semanas los tiene amenazados dentro y fuera de las instalaciones.

Neomar Balza, médico especializado en cirugía de manos, relató que los asaltos ocurren a cualquier hora del día. El robo masivo de equipos médicos, computadoras, vehículos y celulares dejó desvalijadas varias áreas de atención.

“A las personas con enfermedad renal los han robado mientras están en diálisis. No hay respeto ni ningún tipo de seguridad”. Al problema de la inseguridad se añade el cierre de la sala de hospitalización pediátrica, que tenía capacidad para atender a 40 niños con diversas patologías.

La renuncia de 30 médicos y enfermeras desde enero y el desabastecimiento de los insumos básicos también causaron el cierre del área de traumatología. Los espacios en lo que funcionó este servicio desde la fundación del hospital en el año 1970 fueron cedidos a neurocirugía.

Balza aseguró que las intervenciones electivas están suspendidas desde el 20 de mayo de 2018, cuando el banco de sangre dejó de funcionar debido a la escasez de reactivos.

El número de cupos para la operación de cirugía de manos, una de las especialidades del centro, se redujo en más de 50%. De los dos pabellones solo uno está operativo. “Ahora intervenimos a cinco personas diarias cuando antes teníamos la capacidad de operar a 10 o 20 personas”, indicó.

Balza explicó que el suministro irregular de alimentos se refleja en el estado de malnutrición que padecen las personas hospitalizadas. Desde finales de 2017 al hospital no llega carne ni verduras, solo pasta, arroz y harina de maíz. Los balances nutricionales, diseñados para cada persona de acuerdo a su condición están suspendidos desde entonces. “Nuestros pacientes solo comen dos veces al día, arepa sola o  arroz”.

Para exigir seguridad y la dotación de insumos y medicinas el gremio planea reunirse este jueves con el director de la institución Daniel Domínguez. A través de una carta expondrán la situación de cada servicio, detallando las fallas y las principales necesidades. Aunque sus peticiones han sido ignoradas por la directiva en otras oportunidades, esperan recibir una respuesta. “Ya se han negado a darnos la cara pero estamos dispuestos a suspender la consultas si no somos escuchados. El gobierno debe aceptar la ayuda porque los pacientes son los más perjudicados”.

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