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“Esto es un genocidio”, afirman trasplantados y personas con enfermedades crónicas

A un año de la suspensión del programa de procura de órganos, los afectados se concentraron frente al Ministerio de Salud. Los que requieren medicinas de alto costo se sumaron a la demanda de tratamientos adecuados, integrales y oportunos. No fueron recibidos por ningún representante del Estado
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Betania Franquis Prada

Han transcurrido ocho meses desde que fue diagnosticada de cáncer de mama. A pesar de que en el Hospital Oncológico Padre Machado le indicaron que requería diez ciclos de quimioterapia, aún no ha recibido el primero. Sin embargo, Elizabeth Salazar, hoy en etapa metastásica, mantiene la esperanza. Por eso, una vez más, se sumó a la concentración de transplantados y personas con enfermedades crónicas frente a la sede del Ministerio de Salud en demanda de tratamientos adecuados, integrales y oportunos. Pero, una vez más, no fueron escuchados.

La manifestación, convocada por Codevida, agrupó a las personas con trasplantes renales, VIH, cáncer, hipertensión y discapacidad motora. Comenzó a las 10:00 am a las afueras del despacho ministerial con la consigna “¡Queremos tratamiento!”.

Clamaban la reactivación del programa de procura y trasplante renal que fue suspendido el 01 de junio de 2017, cuando Fundavene, adscrita al MPPS, anunció la suspensión de las intervenciones debido a las fallas en el suministro de los inmunosupresores, indispensables para evitar el rechazo del órgano.

Acompañados por miembros de la Coalición de Organizaciones por el derecho a la Salud y la Vida –Codevida-, la Asociación de Amigos y Trasplantados de Venezuela y la ONG Prepara Familia, pedían la presencia del Ministro de Salud Luis López y de la Viceministra de atención ambulatoria, Indhriana Parada, para entregarles un comunicado en el que, como otras decenas de veces, explicaban la crítica situación en la que se encontraban y exigían respeto a la vida.

Leidys Rudas, una madre que reclama el derecho de su hijo a recibir una atención digna, narró que niño de seis años nació con vejiga neurogénica, por lo que no controla esfínteres, y padece una obstrucción renal. Su riñón derecho es más grande que el izquierdo y filtra con dificultad la sangre del pequeño. Desde hace dos meses está internado en el Hospital José Manuel de los Ríos y necesita una reconstrucción de vejiga para orinar con normalidad. Solo después de esa intervención podrá optar para recibir el trasplante de riñón si se reactiva el programa de procura de órganos, que acumula en lista de espera a 5.000 personas.

Rudas relata que la cirugía de siete horas ha sido pospuesta en varias ocasiones. En el J.M no hay cupos para quirófanos y la máquina de radioscopia está dañada al igual que el equipo de rayos X. El retraso de la operación generó otras complicaciones en la salud del niño. “Me dijeron que la disfunción renal alcanzó el estadio cinco y quieren dializarlo, pero me niego por temor a que se contamine con una bacteria. Veo que mi hijo cada día se siente peor y me dice que cambió sus juguetes por medicinas”.

Los representantes de las organizaciones que convocaron a la actividad exigieron al Ministro que esclarezca donde están las 24.900 tabletas de tracrólimus, las 300 mil unidades de micofenolato mofetilo y las 147.500 tabletas de ciclosporina, que llegaron el 16 de marzo como lo informó la Organización Panamericana de la Salud.

A las 11:00 am los manifestantes seguían esperando por una respuesta  oficial, pero nadie la dio. Solo se les acercaron varios funcionarios de seguridad. Primero les pidieron paciencia y les aseguraron que el propio ministro López bajaría a atenderlos. No obstante, a los pocos minutos los desalojaron.

Francisco Valencia, presidente de Codevida, calificó como una falta de respeto la negativa de los representantes del Estado a ofrecer soluciones. “Ni un viceministro se dignó a recibir el comunicado. Otra vez nos dejaron sin una respuesta pero seguiremos organizándonos porque la gente sigue muriendo”.

Eduardo Franco, presidente de la Fundación Manos Amigas por la Vida, aseguró que tomarán medidas contundentes para obtener una respuesta del ministro López y no descartó realizar una huelga de hambre. Aseguró que hay más de 88.000 personas con VIH que se encuentran sin tratamiento. “Esto es un genocidio y no hay otro culpable que el presidente de la república y el señor ministro”, dijo.

Los trasplantados y personas con enfermedades crónicas se mostraron decepcionados al no ser recibidos. Elizabeth Salazar, angustiada y adolorida, se alzó la franela y mostró su seno necrosado. “Tengo la esperanza de que este gobierno se va a humanizar. Quiero vivir”, exclamó.

Elizabeth Salazar mostró los efectos que el cáncer ha producido en su seno izquierdo| Foto: Mickel Ferreira

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