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Pacientes crónicos le gritan al gobierno: “¡No nos dejen morir!”

Durante la “Concentración por la vida”, Codevida solicitó a la Asamblea Nacional abrir una investigación que determine la responsabilidad individual por la falta de medicamentos e insumos médicos que ha ocasionado una “devastadora crisis de salud” en el país. Más de 300.000 personas dependen de medicamentos que suministra el IVSS
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Andreina Domínguez Urbina

Pacientes con cáncer, parkinson, alzheimer, hemofilia, epilepsia, trasplantados de órganos y otras patologías salieron a las calles este martes 8 de febrero para exigir al gobierno que permita la apertura de un canal humanitario, de modo de obtener de otros países las medicinas que escasean en Venezuela y por lo cual corren peligro de muerte.

Víctimas procedentes de varias regiones del país reclamaron una respuesta inmediata a las autoridades y la garantía de sus derechos. Aseguraron que las enfermedades “no esperan por nadie”.

 “¡No nos dejen morir!” “¡Basta de tormento, la gente se nos muere sin su medicamento!” fueron algunos de los gritos, cantos y consignas que se escucharon desde las 10:30 de la mañana en la plaza Alfredo Sadel, ubicada al este de Caracas. Minutos antes, los manifestantes guardaron un minuto de silencio por aquellos que han fallecido por la escasez prolongada de medicinas.

Piden al gobierno de Nicolás Maduro celeridad en la entrega de medicinas | Foto Mikel Ferreira


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La “Concentración por la vida” fue convocada por la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y a la Vida (Codevida) conformada por nueve organizaciones: Acción Solidaria, Funcamama, Asociación Venezolana para la Hemofilia, Aconvida, Asociación Venezolana Amigos con Linfoma, AVEPEII, Amigos Trasplantados de Venezuela, SenosAyuda y FundaParka.

Durante la jornada, el director de Codevida, Francisco Valencia, recalcó el debilitamiento de la atención sanitaria y nutricional que existe en el país. Recordó que 16.000 personas están en riesgo de morir por el cierre de las unidades de diálisis y 3.500 trasplantados no tienen acceso a inmunosupresores.

«Estamos en manos de Dios», aseguran personas con diabetes que acudieron a la concentración | Foto Mikel Ferreira


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Dijo que más de 5.000 mujeres con cáncer de mama no tienen cómo cumplir con las quimioterapias y 4.990 hemofílicos están privados de factores de coagulación. “En 2017 fallecieron dos personas y 270 corren peligro de morir” advirtió, mientras leía el comunicado sobre la IV Asamblea del derecho a la salud y la vida. El documento será consignado ante instancias internacionales con el fin de que los países del mundo condenen la “situación devastadora de Venezuela”, según Valencia.

“La gente sufre no solamente por la falta de medicamentos. Sino por la situación psicológica que este gobierno está generando en las familias y en los afectados por negar una y otra vez la falta de medicamentos”, fustigó.

Condenó que los niños estén muriendo en los hospitales y que muchos pacientes tengan que tomar medicamentos vencidos ante la escasez de insumos en farmacias y hospitales públicos.  “¡Basta! Lo que queremos es vivir. Necesitamos acción inmediata. No podemos aguantar más. ¿Cuántas muertes necesitan?  Nuestro único sustento de vida depende de medicamentos y tratamientos”, agregó.

Exigieron que se garantice el derecho a la salud contemplado en el artículo 83 de la Constitución | Foto Mikel Ferreira


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Codevida también solicitó a la Asamblea Nacional investigar las causas de la profunda crisis de salud que ha causado “daños irreparables y pérdidas de vidas humanas”.

 “Más de 300.000 personas con condiciones de salud como: Parkison, hemofilia, Parkinson, personas en diálisis, cáncer, trasplantadas de órganos, con condiciones reumáticas, dependen del suministro oportuno por parte del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales”.

 

Codevida precisó que cinco personas trasplantadas murieron en 2017 por falta de inmunosupresores | Foto Mikel Ferreira

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Vidas arrebatadas

Yudith Bront, dijo entre lágrimas que su hijo Samuel Becerra de 12 años de edad, falleció en mayo pasado ante la falta de suministro de medicamentos. El pequeño se contaminó con bacterias en la sala de nefrología donde estaba siendo atendido. “Mi hijo pasó, prácticamernte, toda su vida en el hospital J.M. de Los Ríos luchando por una patología renal. Lamentablemente, debido a ese brote infeccioso y a la falta de medicamentos y antibióticos, falleció al igual que otros nueves niños”, expresó.

“Seguimos alzando la voz. No podemos seguir tapando esta situación. Nuestros niños tienen nombres, no son una estadística, no son un número. Eran niños que estaban luchando por sus vidas y que lamentablemente, tuvieron que irse porque una institución no hizo lo que tenía que hacer en su momento”, sostuvo Bront.

Exigen la apertura de un canal humanitario que permita el ingreso de medicinas e insumos médicos | Foto Mikel Ferreira

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una carrera contra el reloj

“¿Por qué tengo que vivir de caridad? Esto es un derecho”, exclamó Elanny Ochoa, paciente trasplantada de riñón. Tiene 54 años de edad. Lleva siete meses sin recibir medicinas. Relató que vive de la misericordia de amigos, familiares, fundaciones y hasta de las pastillas de personas que han fallecido.

Manifestó sentirse indignada ante la grave crisis de medicamentos. “No tengo la culpa de haberme enfermado”, insistió. Ochoa teme morir. Aseguró que cada día su vida corre peligro.

José Peralta de 52 años de edad protestó en Caracas porque lleva cuatro meses sin recibir tratamiento. Padece de insuficiencia renal crónica. Viajó desde Maracay para exigir a las autoridades que “vuelvan a distribuir los medicamentos”.

“Ahorita solamente estoy tomando prednisona. Pero debería tomar otras tres pastillas. Eso constituye un peligro para mi salud y perdida de mi calidad de vida” dijo. Peralta es profesor de Física y Matemática. A pesar de su condición continúa impartiendo clases en tres liceos de Maracay. “No puedo dejar de trabajar. Con eso al menos como”, señaló.

Vicente, un comerciante de 28 años de edad graduado en Administración de Empresas, fue trasplantado en dos oportunidades: un hígado hace 22 años y un riñón hace 5 años. Suplica al gobierno que “no lo mate”. “Tengo sueños, metas y misión en esta vida”, expresa la pancarta que sostiene.

Estuvo en la concentración porque quiere una respuesta inmediata. “Sin los medicamentos puedo morir. Pido ayuda por favor”, imploró.

 

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